desdelaterraza


* Inicio     * Acerca de     * Archivos     * Libro de visitas     * Contactar     * Suscribir



Viajar a la Historia


Búsqueda personalizada




Temas

* Más
     A través del visor

* Amigos
   
    gricele

   
    fantine

   
    mariac

   
    hojas-verdes

   
    forastera23

   
    ojoscaramelo

    - más amigos


Page copy protected against web site content infringement by Copyscape




Estadisticas gratis



espainfo.es estamos en
EspaInfo.es


enlaces
Directorio de blogs gratuito
blogs Directorio de Blogs Blogs





contador gratis





















DE LAS CAMPANAS

    Se han instalado en lo alto de torres campanarios para que su sonido llegara a todos los lugares de las ciudades y pueblos en los que se las hacían doblar, y así, por su tamaño, su sonido o por el propio campanario en los que se ubicaban, muchísimas tienen nombre y algunas han adquirido fama. Toledo tiene una de ellas: la campana gorda. De ella se dice:

                Para campana grande, la de Toledo
                que caben siete sastres y un zapatero
                y tocando a maitines el campanero
.

   Aunque no solo las grandes ciudades, con grandes catedrales, tienen campanas famosas. Pequeños municipios también presumen de ellas y de las torres que las albergan. Jérica es un pueblo de la provincia de Castellón. Tiene una sola iglesia;  pero del pueblo, de la iglesia y de sus campanas dicen:                      

                     Jérica tiene una torre
                     orgullo del mundo entero
                     cuando suenan sus campanas 
                     parecen las de Toledo.

Algunas campanas son famosas sin haber existido. La legendaria campana de Huesca nunca existió, aunque se la pueda ver en un cuadro. En el ayuntamiento de Huesca hay un lienzo en el que se ven una serie de cabezas, decapitadas, formando un círculo en el suelo, sobre las que, colgando de una cuerda, a modo de badajo, hay otra. Representan una campana, la de Huesca, en la que José Casado se inspiró para pintar un cuadro en 1.880, basándose en una leyenda aparecida por primera vez en el siglo XIV, en la Crónica de San Juan de la Peña.
Ramiro II reinaba en tierras de Aragón. El reino estaba sumido en el desorden. El rey, incapaz de restituir el gobierno, pidió consejo.  Recurrió al abad del monasterio en el que había tomado votos tiempo atrás, hecho por el que la Historia le daría el sobrenombre de “el monje”. El enviado del rey fue llevado a presencia del abad. Este le condujo a la huerta del convento. Allí, ante un campo de coles, el abad comenzó a cortar todas las que sobresalían sobre las demás. El abad instruyó al enviado del rey: “Cuéntale lo que has visto”, y sin decir nada más lo despidió. El rey, al conocer lo sucedido, comprendió el mensaje de su antiguo maestro. Anunció su propósito de construir una gran campana. Sería tan grande que su doblar se escucharía en todo el reino. Ordenó que las Cortes se reunieran para aprobar el proyecto; pero conforme entraban los nobles díscolos en la sala eran detenidos y decapitados. Sin oposición, el gobierno y el orden fueron repuestos.

    Aunque el relato es fantástico, sí tiene una procedencia histórica. Se conoce que, durante el breve reinado del Ramiro II, hubo una revuelta, que fue sofocada con dureza por el monarca, y que al menos siete nobles fueron ejecutados.

     Normalmente ancladas a los muros interiores de altas torres, las campanas, desde muy antiguo, han sido usadas para avisar de cuanto había sucedido, ocurría en ese momento o iba a suceder en un futuro inmediato; para ello se usaban distintos toques. Así, se podía advertir del fallecimiento de alguien, de la llegada de algún personaje, de la celebración de algún acto, de oficios religiosos, o servía de aviso de alguna catástrofe y llamada de socorro.
Su volteo varía según la parte del mundo donde se les hace sonar. En España e Hispanoamérica, el volteo es completo. Sujetas por armazones o yugos, casi siempre de madera llamados truchas, los campaneros las hacen girar completamente,  por medio de gruesas maromas, llegando a quedar las campanas en posición invertida mientras se produce el giro. En el resto del mundo el movimiento de las campanas suele estar limitado a un balanceo, el llamado medio vuelo. Un movimiento pendular que hace que el badajo golpee a uno y otro lado.

     También han recibido usos impropios, como el que se les dio a las campanas de Santiago de Compostela que, expoliadas por Almanzor en su campaña de Galicia, fueron llevadas a Córdoba, donde, puestas del revés, fueron usadas como luminarias. Fernando III, tras la reconquista de la antigua ciudad califal, ordenó restituir las campanas a su lugar de origen y promovió su devolución a la ciudad del Apóstol. Las campanas fueron entregadas  al arzobispo de la ciudad compostelana Juan Arias. Sucedió el 25 de agosto de 1.240. Las campanas de Compostela habían estado en Córdoba 243 años.


Safe Creative #0908094220710
26.2.08 22:09
 
Últimas entradas: ¡VAYA SUSTO!




A día 1 Comentario(s)     URL del enlace de referencia


viola / Página web (28.2.08 09:34)
Pues gracias, empezar el día con un café y tu post está muy bien.

Nombre:
Email:
Página web:
Mándame un email cuando se publiquen más comentarios
Guardar información (cookie)



 Añade emoticonos



El responsable de todos los contenidos del blog es el autor. ¡Consigue tu blog gratis con myblog.es!