Seguramente nunca quiso estar allí, pero alguien se empeño en ponerla y así la vemos hoy, en un cuadro en el que parada sobre la rodilla de la Virgen está. Una mosca. Tal es su perfección que parece que en cualquier momento vaya a emprender el vuelo; y sin embargo lleva quieta, haciendo compañía a la Virgen más de quinientos años. No debió ser el pintor de la tabla, de nombre desconocido, quien la puso donde la vemos, sino algún ayudante travieso, tan desconocido como su maestro. Era frecuente que para impedir que algún insecto se posara sobre la tela, con pintura aún fresca, se encargara a algún ayudante del maestro que rondara el cuadro haciendo las veces de espantapájaros o por mejor decir de espantamoscas.
Y seguramente el encargado de vigilar esta Virgen, por cuenta propia, decidiera dejar su insignificante gran marca para recordar su cometido.
Si quiere ver este cuadro de “La Virgen de la mosca” deberá ir hasta Toro. En la sacristía de la colegiata de Santa María la Mayor podrá disfrutar de esta magnífica tabla. ¡Dese prisa! La mosca lleva parada quinientos años, y pudiera ser que cansada de estar quieta tanto tiempo decida volar.
Hay casos en los que más que una travesura lo que vemos es una licencia histórica de un autor consagrado. En el museo del Prado hay un cuadro grande. Es “La familia de Carlos IV”. En el están los reyes, los principes y otros personajes de menor o casi ninguna importancia.
Y es que hay personajes que pasan por la Historia de puntillas, casi sin que se sepa lo que hicieron, o lo que les correspondió hacer. De Antonio de Borbón, infante de España, no puede decirse que fuera un valiente, ni siquiera un buen patriota, aunque, ocupando el lugar que le tocó en la línea sucesoria, y con el ejemplo dado por su hermano, el rey Carlos y su sobrino Fernando(1), entregándose a Napoleón, no es de extrañar que él mismo prefiriera continuar con la vida regalada de la que había disfrutado hasta entonces, y se pusiera, en Bayona, como el resto de la familia, en manos del Emperador. Sólo un poco antes mostró un atisbo del carácter del que careció durante toda su vida: había aceptado la regencia, en ausencia de Fernando, que camino de Bayona corría a la orden de Napoleón para reunirse con sus padres. También aceptó la presidencia de la Junta Suprema del Reino, título que le duró menos de lo que se tarda en pronunciarlo.
Antonio de Borbón había nacido en Nápoles, había venido a España con sus hermanos y relegado de toda acción política se dedicó a cazar, pintar y cuidar sus huertas y jardines. Ya maduro casó con su sobrina Maria Amalia, una muchacha mucho más joven que él de la que poco se puede decir porque a pasado por la Historia, más de puntillas aún que su anodino consorte, si no fuera por la deferencia que don Francisco de Goya, pintor de cámara, tuvo para con ella al pintarla al lado de su esposo en el retrato de la familia real que se le encargó pintar. Era el año 1.800. Dispuso a toda la parentela: el rey con cara bondadosa, la reina con cara de marimandona, y al resto de familiares, también al infante don Antonio, ya viudo, al que no quiso dejar solo en el cuadro. María Amalia llevaba más de un año muerta, porque de resultas de un parto difícil vino al mundo un niño muerto que además convirtió en viudo al infante.
Goya la puso en el lugar que le correspondía, pero no en el tiempo que le tocaba. Quizá por eso sea el único personaje que no mira al frente. Gracias al pintor de Fuendetodos sabemos como él recordaba que era, y por ello debemos darle las gracias.
(1) De los hechos y desechos de Fernando VII, el deseado, el rey felón, el narizotas… ya se ha dicho mucho en este sitio.
Kelisidian
(15.6.09 23:19)
Me gusta el cuadro es magnífico y la mosca porque no va a poder estar ahí si las hay por todas partes.
No sabía que Maria amalia ya estuviera muerta ...y llevas razón la reina tiene cara de marimandona.
Besos y feliz día
Ojoscaramelo
(16.6.09 14:51)
Vaya!! QUe curioso, no sabía que MAría Amalía estuviera muerta, buen detalle el ponerle mirando hacia atrás.
Me ha gustado mucho como has explicado los cuadros, el de la mosca curioso, pero como están en todos los lados....
Un beso me ha gustado tu blog
Jose
(28.7.09 11:33)
Lo siento pero no estoy de acuerdo con la opinión de que la mujer vuelta,sin rostro, sea la difunta esposa de D. Antonio Pascual ,sino que es la futura esposa de FernandoVII de la cual en esa fecha no se conocía ni la cara ni el nombre,fue dos años mas tarde cuando se casa con Antonia de Borbón.
desdelaterraza
(29.7.09 16:14)
Efectivamente, en el lado izquierdo del cuadro hay una figura femenina a la que no se le ve el rostro. La mayor parte de las fuentes afirman que dicha figura está destinada a mostrar el rostro de la futura esposa de Fernando, aún muy jovencito, que se encuentra a su lado.
Yo me refiero a la mujer que sin mirar al frente, enseña su rostro de perfil. Situada en el lado derecho del lienzo, está al lado del infante don Antonio, justo detrás del rey. Aunque la mayor parte de los autores aseguran que se trata de la hija del rey, doña Carlota Joaquina, otros afirman que es el de María Amalia.
Muchas gracias por tu visita. Saludos.