el sacerdote con ira;
¡Guerra! repitió la lira
con indómito cantar;
¡Guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y Guerra!
Otro rey que sin beber fue víctima de la bebida fue el rey de Navarra Carlos II el Malo, que murió en 1.387 a causa del aguardiente. Resulta que el valenciano Arnau de Villanova, prestigioso alquimista y médico de la época, sostenía que el aguardiente tenía grandes propiedades para el mantenimiento de la juventud, prevención de cólicos, curación de parálisis, fiebres y muchas otras dolencias. Carlos padecía alguno de los males que, aseguraba el médico, el aguardiente curaba, de modo que para favorecer la curación lo más posible, se envolvió al monarca en unas sábanas impregnadas del licor, que fueron cosidas para que el contacto con el elixir curativo fuera más intenso y permanente. La mala suerte quiso que durante las labores de zurcido de aquella especie de mortaja, una de las luces con las que se alumbraban los criados prendiera la sabana. Flambeado, Carlos acabó como un tizón, perdió sus enfermedades… y la vida.
De todas las bebidas la de peor fama ha sido la absenta. Su inventor fue un tal Pierre Ordinaire, y fue destilada por primera vez, en Suiza, a partir del ajenjo, en los últimos años del siglo dieciocho. Durante el siglo diecinueve fue ganando adeptos y mala fama. Se decía que causaba alucinaciones, delirios, que volvía locos a quienes la bebían, pero cada vez se consumía más. Se achacaba a sus principios tales efectos, lo cual puede ser en parte verdad, pero lo cierto es que sobre todas las causas de los efectos explosivos sobre la consciencia de sus bebedores está su altísima graduación alcohólica, hasta un 89% en volumen.
A finales de siglo diecinueve muchos de los grandes pintores, escritores, artistas en general eran grandes consumidores de absenta; y muchos de ellos lograron algunas de sus grandes creaciones bajo los efectos del dicho licor.
Toulouse Lautrec, el atormentado pintor francés, paticorto debido a una caída cuando, de niño, montaba a caballo, fue un gran bebedor de absenta, lo que no impidió, todo lo contrario, que sus mejores obras fueran ejecutadas durante las alucinaciones provocadas por el licor.
Era la bebida de moda en el París de fines del siglo diecinueve y comienzos del veinte. Picasso, Degas, Rusiñol, Manet fueron grandes consumidores de absenta, que reflejaron en sus cuadros su afición(1). Y también Van Gogh, del que se dice perdió una oreja de un tajo dado durante una borrachera.
También los escritores fueron víctimas de los efectos de dicho licor: Verlaine, Baudelaire, Wilde, Hemingway…empaparon su gaznate hasta el delirio.
Se acabó considerándola una bebida perniciosa, sobre todo después de que en 1.905, en Suiza, se produjera un suceso que conmovió a la sociedad: una familia entera fue asesinada por el cabeza de familia después de que éste, en una noche de juerga, bebiera todo tipo de bebidas, absenta incluida, hasta enloquecer. A partir de entonces los gobiernos de casi todos los países fueron prohibiendo la fabricación de la absenta. Suiza, el país donde se inventó, lo prohibió en 1.908, Estados Unidos en 1.912 y Francia en 1.915.

(1) Enlaces:
Van Gogh: Naturaleza muerta con absenta:
http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/5591.htm /
Degas: La absenta:
http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/1626.htm /
Manet: Bebedor de absenta:
http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/1517.htm /