gricele
(4.2.12 19:12)
Un amigo mío sostiene la teoría de que quien aspira a un cargo de cierta relevancia persigue única y exclusivamente ocupar "la poltrona" e instalarse en ella durante el mayor período de tiempo posible.
Su escepticismo, en cuanto a los objetivos de servir a los demás, mejorar la sociedad , etc. etc. , predicados a los cuatro vientos con tanto bombo como platillo, es total. En consecuencia, no quiere oír hablar de buenos propósitos en campañas electorales, ni de mítines y , aún menos, de candidatos. Puede parecer paradójico, pero le encanta debatir sobre política.
La eterna lucha por el poder... por supuesto también en el seno de la Iglesia, aunque aquí con el agravante de que los hechos consumados suelen contradecir la doctrina propia y el ejemplo a seguir debe ser justamente el contrario de lo que observamos en la práctica.
Un saludo
|