La iglesia de la Vera Cruz. Segovia. 2005

Desde la terraza de la torre del homenaje del alcázar de Segovia, el viajero ve la carretera que serpentea hasta Zamarramala. Allí es costumbre que un día al año, el de Santa Águeda, se elija una alcaldesa y manden las mujeres. Y a medio camino, entre el alcázar y Zamarramala, está la iglesia de la Vera Cruz. Su forma poligonal y el misterio que rodea a los templarios, de quienes se dice fueron sus constructores, la ha convertido en punto de atracción, lo que por sí misma merece. La luz es buena, el enfoque a infinito; sólo hacer falta encuadrar y disparar. Hecho.